¿Cuál es la mejor dieta para perder grasa? - Akros

¿Cuál es la mejor dieta para perder grasa?

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SOBRE EL TEMA:

Con la llegada del verano no paramos de escuchar el comienzo de la famosa operación bikini. Así como en año nuevo empiezan los objetivos anuales, que rara vez cumplimos, en mayo, esperamos bajar esos kilos que tanto nos persiguen (también durante todo el año).

Y es ahí donde picamos, en dietas milagrosas que nos prometen perder grasa y conseguir “el cuerpo ideal” en apenas dos semanas. Y nosotros, que tanto queremos entrar en un bañador e ir a la playa (o no), pues aunque no nos lo creamos mucho, probamos a ver. Y… ¿Dónde buscamos información? Pues en Google. Donde la frase “cuál es la mejor dieta para perder grasa” tiene nada menos que 50.100.000 resultados.

Y, es probable, que algunas de estas dietas te hayan funcionado durante un tiempo, pero no las hayas podido seguir un largo periodo, sin poder mantener o, al menos, alcanzar esos objetivos que tenías propuestos. Y eso frustra que no veas, ¿no? Pues, ¿qué penarías si te dijese que no ibas mal encaminado? En primer lugar, tenemos que ser realistas y justos con nosotros mismos como para buscar objetivos alcanzables, pero, sobre todo, con no martirizarnos con cosas que no nos gustan ni nos apetecen. Porque por mucha ilusión que le pongas a algo al principio, si no te gusta, dejarás de hacerlo buscando hasta la excusa más tonta. Y con la alimentación tenemos la creencia de que hay que sufrir para comer sano y perder grasa, pero esto es un gran error.

Existen muchos tipos diferentes de dietas para perder grasa. Entre ellos destacan las siguientes:

DIETAS RESTRICTIVAS

Se caracterizan por eliminar de la alimentación determinados alimentos, incluso saludables, y comer una cantidad inferior a la necesaria con el objetivo de perder mucho peso en poco tiempo. Son las más conocidas, así como perjudiciales para la salud debido a la falta de nutrientes y disminución de una gran cantidad de masa muscular.

El cuerpo necesita energía para poder realizar las actividades de la vida diaria. En caso de no recibirla (déficit calórico elevado) de manera voluntaria, busca alternativas para sobrevivir, recurriendo especialmente a los músculos y derivando también en otros muchos problemas físicos.

Muchas de estas dietas se centran en ingerir un único alimento (ej. dieta de la piña). Esto produce una alimentación desequilibrada y, aunque inicialmente se consigue perder peso de manera rápida, después ocurre lo que conocemos como efecto rebote, aumentando los kilos perdidos rápidamente e incluso superando el peso inicial. Esto se debe al estado permanente de hambre, donde la persona pierde el control sobre lo que come y tiene un ansia continua por la comida.

Algunos de los riesgos de este tipo de dietas son deshidratación (nuestra sangre se hace más espesa, aumentando el riesgo de enfermedades), fatiga crónica, cambios de humor, debilitación y riesgo de lesiones músculo-esqueléticas.

ESTILOS DE ALIMENTACIÓN

Ejemplos como el ayuno intermitente, dieta cetogénica… entrarían dentro de este grupo. No son dietas como tal, sino estilos de alimentación que se han ido modificando y recomendando erróneamente para perder grasa. A pesar de ser una alternativa mejor que las restrictivas, es necesario adaptarse correctamente a ese nuevo estilo de alimentación. Algo muy difícil de conseguir cuando el único objetivo es conseguir un déficit calórico para perder peso.

DIETAS POR SENSACIONES

Se caracteriza por comer cuando y lo que te apetece en ese momento con el fin de perder grasa. La alimentación emocional depende de muchos factores (estado de ánimo, tiempo disponible, gustos, hábitos…) y, acostumbrarse a un estilo de vida así únicamente podría agravar el problema. Una persona con gran porcentaje de masa grasa no suele seguir unos correctos hábitos alimentarios. Por ello, guiarse por sus sensaciones sin tener conocimientos sobre nutrición no será lo más apto para conseguir sus objetivos de una manera saludable.

¿ENTONCES, QUÉ TENEMOS QUE HACER?

Y ahora bien, ¿qué dieta recomendaría? Pues ninguna. Quiero decir, ninguna sacada de internet. La alimentación, al igual que el deporte, tiene que ser específica para cada persona. Por ello, es muy importante recurrir a especialistas que nos aconsejen y den las herramientas necesarias para alcanzar nuestros objetivos de manera satisfactoria y sin comernos la cabeza innecesariamente durante el proceso.

Para conseguir perder grasa se necesita, principalmente, una valoración y un seguimiento por parte de un nutricionista. El mejor de todos será aquel que consiga hacerte una planificación con una alimentación equilibrada, variada y moderada. Sobre todo, acorde a nuestras necesidades, accesibilidad y estilo de vida. Además, la valoración permitirá tener conocimientos sobre el punto de partida y la evolución, ayudando a la motivación y continuidad. Un seguimiento permitirá realizar adaptaciones en función de la evolución, consiguiendo los objetivos mucho más rápido.

Es imprescindible poner una alimentación saludable y adaptada como una prioridad en nuestro día a día. Porque si quiero comer sano, pero nunca saco tiempo para ir a comprar o ponerme a cocinar, acabaré volviendo a los antiguos hábitos de siempre.

Por ello, lo más importante de todo será conseguir un cambio hacia hábitos nuevos, afianzándolos a lo largo del tiempo. Entre ellos destacar una correcta alimentación, higiene postural y entrenamiento constante y adaptado.  

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